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Rhobar III y los myrtanos

Tras vencer a Thorus y al ejército de orcos, el rey Rhobar III se propone un objetivo muy ambicioso: unir el reino de Myrtana, que está sumido en el caos. Antaño, los estandartes myrtanos ondeaban con orgullo por todo el continente, pero ahora la guerra civil prevalece. Rhobar, rey de Myrtana, reúne a un respetable ejército y se pone en marcha para poner fin a la guerra civil que proyecta su sombra sobre el continente. Primero conquista Northmar y después Varant. Sus motivos son nobles y el ejército del rey Rhobar devuelve al pueblo la paz que tanto ansiaba.
Después, Rhobar ordena que se construyan barcos en los que navegar con su ejército hacia las islas meridionales, para liberarlas. Pero durante el viaje por mar, al valeroso rey le ocurre algo. Su mente se oscurece y su estado físico no hace más que empeorar. Sus hombres empiezan a preocuparse y, cuando Rhobar desembarca en Argaan, se siente demasiado débil para liderarlos. Sus dos generales, Lord Hagen y Lee, se ponen al mando y conquistan el puerto de Thorniara, un emplazamiento de gran valor estratégico.

Rhobar, profundamente turbado y más próximo a la locura que a la razón, ocupa su trono de madera en la fortaleza de Thorniara, pero parece incapaz de controlar el destino de su propio reino. El general Lee y sus tropas avanzan hacia Setarrif, la ciudad real que descansa en la provincia oriental de Argaan. Lord Hagen y sus paladines cruzan el barranco de Thorniara para conquistar las provincias occidentales de Argaan. Pero el rey continúa mirando hacia el infinito...
Los aliados del antiguo héroe anónimo

Como Rhobar fue el héroe anónimo, sus leales compañeros Diego, Gorn, Milten y Lester se unen a su campaña para devolver la paz al reino. Sin embargo, desde que llegaron a Argaan, Rhobar no ha vuelto a dirigirles la palabra. De hecho, poco después de su llegada y por razones desconocidas, los cuatro amigos han sido retirados del entorno del rey.

Ningún héroe de renombre podría tomarse a la ligera un trato semejante. Ahora, Diego consigue los artículos que el pueblo de Argaan necesita de forma urgente haciendo contrabando con los mismos buques de guerra myrtanos en los que llegó a la isla. Gorn, al que siempre le han gustado las estructuras de mando claras, trabaja al servicio de barón de Stewark como mercenario. Inspirado por el enorme árbol que hay al sur de la isla, Milten tiene sed de conocimientos. Tras descubrir símbolos de los tres dioses en el árbol, se ha unido a una orden multicultural, la Hermandad de Tooshoo, en la que los magos de fuego, agua y luz comparten una investigación pacífica. Lester primero acompañó a Milten, pero como no se adaptaba a la Hermandad de Tooshoo, decidió marcharse y ahora vive como ermitaño en el pantano.